Entradas

CAGED

Imagen
Sos como una jaula vacía, queriendo ser dueña hasta del aire que la atraviesa. Intentando abarrotar a cada especie que cree que le pertenece. Disfrutas pensar que sos guardián del mundo, que todo es más pequeño que vos, que nada puede superarte. Magnánimo e inclemente, intentando intervenir sobre el cauce de la vida, decidir sobre lo que nunca te pertenecerá.
Estás vacío, porque no guardas el universo. Solo contenés las piezas rotas de un pasado irreconciliable y lo único que te alimenta, el rencor. Podés imaginar que proteges, pero quien cuida no encarcela.
Y aunque nadie te lo dijo o no lo quieras ver, yo soy el viento que nunca podrás atrapar.

DÉRANGÉ

Imagen
Amas el diluvio. Disfrutas ver las incesantes gotas caer y luego reír de forma maníaca. Las infinitas y filosas perlas de tus fauces se deleitan ante el sufrimiento ajeno que mordisquean diligentemente. Te encantan las lágrimas en las nubes, los gritos de los truenos, el inclemente desquicio de los relámpagos. Te regodeas en los vociferantes y enceguecedores rayos, mientras con falaz inocencia te preguntas cuáles son las causas del interminable caos. Sí, desde tu océano de infelicidad, provocar una miseria recalcitrante te reconforta.

SINKING SOUL

Imagen
Inhalar.

Exhalar.

Las lágrimas se derraman por su angelical rostro y se mezclan con las gotas de la llovizna leve que se derrama por todo el lugar como si su llanto la hubiese invocado.

Y otra vez.

Inhalar.

Exhalar.

El aire en sus pulmones está viciado, de horror, de dolor, de furia. Su vista se nubla al igual que el cielo encapotado y asquerosamente gris. Sus ojos sin brillo, sin vida, observan con desprecio todo el lugar.

Inhalar.

Exhalar.

Y los días de lluvia son bonitos cuando no estás roto, tan roto.

Jadeos.

Múltiples jadeos y el cuerpo contorsionándose de dolor.

Cuando el daño emocional es tan fuerte que parece que no uno, sino dos equipos de rugby te patearon hasta el hartazgo.

Fastidio.

Cansancio.

La marea le devuelve la mirada desde abajo. Se ríe de su desgracia, se burla de lo destrozado que está.

Tormenta.

Delirio.

LA DOLEUR EXQUISE

Imagen
Y otra vez, te extraño.

La ansiedad me desvela y siento ese típico vacío en el estómago, el dolor en el pecho, lo insoportable de la existencia, la inseguridad del ser y no ser, la preocupación por un futuro que ni siquiera quiero tener. La cama a cada segundo se vuelve más fría que el anterior, la oscuridad se vuelve creciente en la habitación y se cierne sobre mí, la luz lunar que hace horas estaba, ahora brilla por su ausencia. Los pensamientos se arremolinan como un torbellino caótico de amargura recalcitrante. Otra noche que caigo al piso, de rodillas, y regresa el llanto que se precipita de forma dolorosa y con múltiples convulsiones. Puedo sentir mis dedos rasgándome el pecho intentando que todo duela menos y a su vez mis manos desesperadas en un vano intento de contener mi lánguido cuerpo que quiere romperse en mil pedazos. Mi garganta crepita en un llanto ahogado y silencioso, como mis sueños, mis emociones, mis expectativas y donde lo único que se mantiene a flote en una bals…

IMPASSE

Imagen
“In the presence of real tragedy you feel neither pain nor joy nor hatred, only a sense of enormous space and time suspended, the great doors open to black eternity, the rising across the terrible field of that enormous, unanswerable question.”

La cabeza estaba sobre sus brazos, los cuales se encontraban apoyados sobre la fría mesa. Los cabellos desgreñados, las ojeras alrededor de sus cansados e hinchados ojos, el rímel corrido de tanto llorar. Siete de la mañana del lunes y él no había llegado.

Agudizó el oído, a lo lejos pudo escuchar el sonido insoportable del reloj, la canilla otra vez rota con su goteo intermitente, el murmullo casi silencioso del viento chocando contra la puerta. Afuera los truenos que tanto la asustaban, el ladrido de los perros del vecino, los autos circulando. Ni una señal que indicara su regreso.

El día era frío, lluvioso y deprimente, como su estado en esos momentos. Tomó el encendedor y encendió uno de los pocos cigarrillos que quedaban en la cajetilla. Miró…

IDEALIZAR

Imagen
Te vi, ojeando tranquilamente las páginas de un libro. La tenue luz del día nublado dificultaba la lectura que intentabas llevar a través de los cristales de tus lentes. Mirabas el reloj cada dos segundos. Tal vez calculando el tiempo que te faltaba para llegar a destino, los minutos que te quedaban de hipnotizante lectura o (quizás) descifrando una tardanza inminente que te crispaba los nervios. Me perdí en cómo tu figura llena de luz y color contrastaba con la tétrica penumbra que reinaba en el exterior. Nos encontrábamos en el típico momento que antecede a la tormenta. La oscuridad previa a una predecible precipitación que se da en un día de agotador calor y asfixiante humedad.
En fin, mirando(te) desde el otro colectivo, en ese minuto eterno del semáforo en rojo, pude apreciar muchas cosas. Casi las mismas que puede notar un francotirador apostado en el techo inestable de lo que fue una humilde casa situada sobre un territorio en guerra. La ridiculez usual de mis pensamientos estab…

CONFUSION

Imagen
La tenue luz lunar iluminaba de forma escasa la solitaria calle. Solitaria como el frágil ente que deambulaba alrededor. Sin alma, el autómata recorría el pavimento casi a rastras. Era imposible descifrar cómo se mantenía en pie, pero lo hacía y de esa forma, provocaba lástima a los sauces que ya no lloraban por ellos sino por la desolada criatura que casualmente pasaba por su lado.
En fin, faltaban horas para el alba y el deprimente ser, casi inexistente, seguía marchitando todo aquello que se encontraba a su paso. El viento, con furia, levantó viles ráfagas para derrumbar a ese extraño conjunto de vísceras, pero no pudo, parecía de plomo. La lluvia, en un considerable diluvio, intentó sumar fuerzas para terminar con la ridícula existencia de ese penoso cuerpo. Los rayos, electrificaron el agua que comenzaba a acumularse, pero aun así, esa criatura, continuaba su camino a contra viento, bajo el electrizante diluvio, entre los autos que chillaban con sus alarmas intermitentes, casi roz…